08 agosto 2014

Resurgir de nuevo


Cuando todo termina
cuando todo se ha ido,
cuando tan solo en soledad te envuelves
y caes en la noche perene del olvido
y sientes que la angustia el corazón te muerde,
repite una y mil veces
que el ciclo no se acaba
que a una noche sucede siempre un amanecer,
y vuelca tus anhelos,
y vuelve tu mirada
hacia esa joven vida
que te ha de suceder.

Verás que en ella surge
pujante tu sonrisa,
que en esa savia joven
te sientes renacer
como "fénix" que emerge
de su propia ceniza,
surcando rumbos nuevos,
bebiendo nuevas brisas
y alcanzarás las metas
que soñabas ayer.

Y luego, en la nostalgia
de ese tiempo remoto
cuando en la lejanía
veas tu propio ser,
fantasma del recuerdo
de un pasado borroso
cabalgando en deseos
de ser igual que ayer.

Sentirás que esa vida
que ya no palpitaba,
aferrada al deseo
de volver a querer,
la sientes hoy vibrante,
gozosa, ilusionada,
prendida en un capullo
que has visto florecer.

Y entonces, en tu carne
hecha anhelos dormidos
contemplando esa aurora
que empieza a despuntar,
brotará la alegría
tanto tiempo en olvido
y por nuevos senderos
tendrás que caminar.
Serás sombra en su huerto,
espejo a su mirada,
buril para su joven
arcilla modelar,
libro abierto a sus dudas,
tu pecho su almohada
en donde pueda siempre
sus penas descargar.
Para sus alegrías
serás campana al viento
que tañerá gozosa esa resurrección
y al beber en la fuente
de tus conocimientos
empapada en ternura
sabrás darle tu aliento,
mitigar desencantos,
curar su corazón.



María Ángeles Morera Serrano

02 agosto 2014

Esperanza


Tú que miras la vida sin aliento,
tu que piensas que nada esperas ya,
porque en ti hay algo que quedose yerto,
y sola tu alma está.
Escarba en tus recuerdos,
busca en ellos algo por qué bregar:
mientras aliente en ti un soplo de vida
la debes de gozar.
Que tu playa no inunde el desaliento,
no pienses que tu barca ya encalló,
que parose tu rosa de los vientos,
que todo terminó.
Mientras sepas forjar una sonrisa
que engendre una ilusión,
mientras puedas gozar de cualquier cosa
de las que Dios creó.
y aspires el perfume de una rosa
y puedas entonar una canción
y acaricies a un niño y a un anciano,
puedas darle calor...
Mientras busques la fe y en Dios confíes
y sepas esperar,
tendrás horas de paz en tu camino,
sabrás por qué luchar.


María Ángeles Morera Serrano

25 julio 2014

Amor tardio




Duérmete, corazón, que no es prudente
despierto a esta hora estar, que no es la tuya.
Duérmete, que parece que no intuyas
que llamando el ocaso está a tu puerta.

Vigílala, que no se quede abierta,
que de tu cielo se alejó la aurora,
y es ocaso el que llega, aunque atrayente
te parezca su luz deslumbradora.

Doblando estás la esquina que te aleja 
de ese sentir que en retener te afanas,
y no aciertas a ver que así te engañas,
que ya no puede florecer tu huerta.
que seca yá, tu alberca,
la sed no apagarás de quien espera
abrasandose en fuertes ilusiones...

Cúbrete, corazón, con los crespones
que envuelven del amor las cosas muertas.


María Ángeles Morera Serrano

30 marzo 2014

A mi amiga Conchita


Hablar de aquella paz. Hablar de un tiempo
de sueños de niñez y de ilusiones...
Hablar de cuando nuestros corazones
juntos vivían la emoción de un cuento.

Crecimos al amparo de unos días
donde el valor de la amistad pesaba
y la palabra LEALTAD tenía
cotas de solidez que la marcaba.

Supimos compartir los sentimientos,
saborear primeras sensaciones.
Arrobarnos en místicos momentos
descubriendo la dicha de ser jóvenes.

El tiempo transcurrió, y en nuestras vidas,
se han escrito mil páginas colmadas,
pero el dulce recuerdo de esos días,
en el fondo del alma están guardadas.

Hay algo en la amistad, amiga mía,
que el tiempo y la distancia no lo agosta...
Hagamos del recuerdo una armonía,
y cubrámoslo de pétalos de rosas.

María Ángeles Morera Serrano


21 febrero 2014

A mi nieta Natalia

Eres ya una mujer. Ayer cumpliste veintiún años...

Te recuerdo tanto de pequeñita, cuando pasabas con nosotros, tus abuelos, largas temporadas, porque tus padres trabajaban y tú aún no ibas a la guardería. Tenías un año, poco más o menos, cuando un verano, después de las vacaciones, los papás tuvieron que irse a Las Palmas de Gran Canaria, donde vivíais, para incorporarse al trabajo, y tú te quedaste con nosotros mes y medio. ¡Que recuerdos!

Ahora nos separa la distancia y tus estudios, pero en mi corazón están latentes ratos de amor que nos diste.



NATALIA

Entorna, vida mía, tus ojos bellos
porque quieren mis labios posarse en ellos.

Duerme mi niña,
remóntate en mis sueños
cual golondrina.

Y cuando nuevamente abras tus ojos,
se llenará mi día
de luz y gozo.

Tu abuela María Ángeles Morera Serrano 

06 enero 2014

Navidad

   


Navidad, palabra que procede del latín (Nativitas, atem) y que significa nacimiento, pero no un nacimiento normal, sino el de un ser muy singular de gran trascendencia en la historia universal e imprescindible para todos los cristianos.

Esta fiesta que celebra la Iglesia Católica y todas las Iglesias cristianas desde tiempo inmemorial, gracias al desmesurado afán del género humano de sacar tajada de todo cuanto suponga ganar dinero, ha convertido el acontecimiento en casi una patochada, y es de todo menos lo que debiera ser, exceptuando dentro de los hogares cristianos y en los templos.


Yo, desde mi humilde condición de creyente, quiero reivindicar la trascendencia que tiene el hecho, especialmente para el espíritu.






FLASH NAVIDEÑO  

La amarilla sonrisa de la aurora bañó la tierra
se escuchaba un llanto.
Lanzó un suspiro el monte y fue una hora
que envolvió el mundo de un extraño encanto.

El espeso silencio se distiende.
A mirtos y a retama huele el aire.
Con temblores de espacios descubiertos 
palpitaban los pechos de una madre
y unos ojos cubiertos de ternura
besaban sin tocarle.

"En un momento todo fue cumplido..."
Tanto tiempo de espera delirante
encerrada en un mundo de misterios,
de palabras eternas, de mensajes...

¿Cómo ha de ser?- Y había sucedido:
El Niño estaba allí. Era su carne.
El lugar está húmedo. Hace frío.
Todo se ha detenido en un instante.

Está temblando la pequeña vida
y tiembla la doncella al contemplarle
e inclina la cabeza y, dulcemente
cubre con su cabello al tierno infante.

Todo es misterio allí, pobre y patético.
Una vara pujante del tronco de Jessé ha florecido
y el mundo se estremece al contemplarle.

La niña mira al hombre,
le sonríe.
Sus ojos van errantes,
del pequeño que duerme, hacia la inmensa
profundidad del cielo, interrogantes.


María Ángeles Morera Serrano