13 junio 2015

A la Mare de Deu dels Desamparats




A tots els Valencians que estan pel mon,
llunt de la Mareta en el seu dia.



Deu te salve, María, va cantant

la veu del poble que al reçar t'aclama.
Mare de Deu i de les Verges, Verge;
Mare de Crist i Sa Divina Gracia;
Mare de la Purea, sempre Pura;
Mare Divina de l'Amor que es flama;
fidel  en el voler que ens reconforta,
compendi de virtuts, ram d'esperança.
Salut dels qui sofrixen en els cosos,
conçol dels qui sofrixen en l'ánima.


Tu, com la brisa de la serra, pura.
Tu, com l'áigua del remans, molt clara.
Mira amb dolçor al poble que t'invoca,
i riu, i plora, i als teus peus et canta,
i omplint-te de piropos, foll se torna
perque sap que es aixo lo que t'agrada.


Obri els teus llavis, que a la rosa semblen,
despullant, al somriure, sa fragançia,
i prega al Fill que als brasos acarones,
que no ens deixe, que Valencia es flama
que s'ençen quant per sa Mare reça,
perque la du en el cor, enamorada.

Ampara als valencians, Amparadora,
i fes que cada home, cada casa,
tinguen la pau, l'amor en sa familia,
i no manque en la taula una fogasa.

Venim a tú, pregant-te que no oblides
a esta terra bonica i esforçada,
que en tremolors d'amor, feliç i tendra,
baig el teu mant humilla s'arrogancia.

Te preguem per la terra i per nosatros,
que mai falte la llum de l'esperanza,
i l'esperit i l'ánima, per vida,
la tingam als teus peus agenollada.


María Ángeles Morera Serrano

17 mayo 2015

Oración de una madre


                                                    




Escúchame , Señor, te lo suplico,
se que no lo merezco Dios clemente,
pues como el centurión yo no soy digna 
de hasta ti, alzar mi frente.


Mas no quiero que mires al que ruega,
si no al hecho sublime de ser madre,
que aun sin merecerlo, 
a la tuya debemos recordarte.


No te pido por mi, sino por ellos,
los que tu me entregaste
que cuando el día llegue de dar cuentas
no haya que por descuido avergonzarme.


Líbramelos Señor de los embates
del mal que agazapado los espera
sinuoso, cruel, dispuesto siempre
a envolver con su canto de sirena
y enlodar en sus tierras cenagosas
al alma pura, codiciada presa.


De tal visión mis ojos cerrar quiero
y por eso al lanzar,
el grito de esta angustia que me oprime
se que a ti ha de llegar.


Su escudo tu has de ser mientras alienten.
No hay contra ti fuerza del mal que pueda.
Pon tu beso de paz sobre su frente
para entrar con valor a la pelea.


Que jamás de tu lado se separen.
Que paladines de su fe propaguen
alta la frente, dispuesto el joven pecho,
sin temor al zarpazo de la bestia,
la fe en su Dios, la fuerza en sus creencias.


Yo abonare su tierra con mi ejemplo,
con mis ansias labrada...
Se Tu, Señor, su lluvia y que germine
la Divina semilla derramada.


Y así, para que nada se interponga
en esa dulce comunión contigo,
centinela seré de esas dos torres,
siempre presta a avistar al enemigo.


Se que me escucharás en donde te halles,
" ...Pedid y se os dará" tu nos dijiste,
ampáralos te pido entre tus alas
Omnipotente Dios que me los diste.





25 abril 2015

Mis pobres nostalgias




No se porque razón
al mirarme al espejo cada día,
siento en el corazón,
una dulce y sutil  melancolía


Y es porque al contemplar,
mi imagen en su luna reflejada,
enturbiándose está,
la luminosidad
de la mirada.


                 La vida

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18 abril 2015

A Rocio




Como un rayo de sol que me calienta
así eres tu, mi flor de mejorana.
Eres el ruiseñor de la mañana
que llena de canciones mi existencia.

Verte crecer así, fresca y lozana
me compensa de muchos sinsabores.
Tu Rocío serás a mis dolores
cuando la noche llegue a mi ventana,
como el rocío es para las flores.

Tu serás la alegría que me falte
en los atardeceres de mi vida,
y el bálsamo constante de mi herida.
Valor cuando el temor me sobresalte.

Cuando la tarde vaya ya cayendo,
escucha mi canción dulce y sentida,
tu abuela quiere verte ya dormida
con tu sonrisa de angel floreciendo.

30 marzo 2015

Dedicado a Mi Padre (su Curación)



Mi corazón no llora, que ahora canta.
Ya no es gris para mi la primavera.
Ya golpea con toques de emociones 
la sangre por mis venas.


No es sutil ese cambio, es explosivo,
que un alto dique levanté a mi pena
y al abrirse un boquete de esperanza
derramóse con fuerza el alma entera.


Mucho fue mi dolor, mucha la angustia,
que en el largo calvario que el sufriera,
mi impotencia con rabia contemplaba
junto a su cabecera.


Nada podía hacer, y hacia lo Alto 
se elevó mi oración y mi tristeza.
¡Señor! ¡Señor! aparta ya este Cáliz,
que tan mermada está su resistencia
que apurarlo no puede y se derrumba
el tronco que era en casa apoyo y fuerza.

Debió llegar al cielo mi plegaria
tan empapada en lágrimas, con tal sabor a queja
que el Dios de Amor que vela por nosotros,
compadecióse de mi gran tristeza.

Ya se asienta otra vez con vigor nuevo
el puntal de mi casa. Ya de nuevo, 
preside nuestra mesa...

Y soy feliz , y río, y cuaja flores
de gozo, para mi la Primavera.


María Ángeles Morera Serrano

Los "Chupópteros"

       


Hablando con un amigo hace poco, me abrió los ojos sobre cierto fenómeno que voy observando. Me ocurre, cuando encuentro a ciertas personas que al preguntarles, por educación, ¿cómo estás? inmediatamente descargan sobre uno toda una retahíla de calamidades que uno no solicitaba saber, y que provocan una gran crisis de hipocondría. Al momento ya estás notando todos los síntomas descritos.

Él, o ella, sea cualesquiera su sexo, se va a casa o adonde haya de ir, tan campante, porque ha descargado en tu persona toda la energía negativa que poseía, te ha transferido mentalmente todos sus males, y tú te vas hecha una piltrafa, deseando llegar a tu casa y acostarte.

Huyo de estos "chupópteros", y de la positividad que te exprimen.

El que más o el que menos, lleva su propio fardo a cuestas, con la esperanza de poderlo sobrellevar con una buena dosis de de optimismo, ganada a fuerza de voluntad.

Así que evitaré mientras pueda, aun a costa de parecer insensible, al encontrarme con este extraño espécimen humano, el preguntarle por cortesía ¿como estás?...

María  Ángeles Morera Serrano

09 marzo 2015

Recuerdos de mi infancia. Mi colegio


                                            

Recordar, recordar... Empeño que deseo mantener y desarrollar. Huecos donde colocar retazos de mi vida. Rememorar es como volver a revivir todos los momentos gratos de la existencia brillantes en la memoria, para que no se pierdan en la lejanía del tiempo.

Época de posguerra. Crecimos al amparo de penurias y pobreza que se reflejaba en todos los rostros, pero sin hacer mella en nuestra temprana edad. Los pocos años nos libraban de percibir el estado de preocupación existente en el ambiente. Nuestro mundo no era otro que el de los juegos, con su inconsciente vitalidad.

Quiero hablar de mi colegio y de puntuales momentos vividos en él. 

Era éste un lugar de enseñanza habilitado y regido por religiosas de la orden de San Vicente de Paúl. 

No era un colegio al uso. Era un piso cuyo dueño, un sacerdote llamado D. Gordiano Ribera, había donado a la Orden para que ejercieran su trabajo de docencia.

Se accedía al recinto por  una pequeña puerta relativamente angosta, la cual daba a una antigua escalera por la que subíamos las colegialas como en una estampida, saltando de dos en dos los escalones, al grito de  "Ave María Purísima" hasta llegar a un vestíbulo convertido ya en aula. De éstas, solo había tres, la de las mayores, la de las medianas y la de las párvulas. Unos balcones a la calle eran toda la luz que recibía la estancia. A las niñas nos llamaba la atención un pequeño espacio, siempre cerrado, en el cual las monjas se despojaban del velo que les cubría las aladas y almidonadas tocas blancas, sin el cual no salían a la calle. Benditas mujeres, cuanto las enrabiábamos y cuanto las queríamos. Sores, así se las denominaba. Sor Dionisia, sor Trinidad, sor María...

Las buenas hermanas, muy distintas ellas a las monjas descritas en los guiones de los relatos fílmicos, de áspero y duro carácter, soportaban con buen talante y sobrada paciencia nuestros embates,
ingenuamente diabólicos, al relatarles, sin atender a sus protestas 
escandalizadas, la última película de amor que habíamos visto. Naturalmente la película no era otra que "Blancanieves", dada nuestra edad, la censura no permitía que viésemos otros argumentos de amor.

- Sor, para que se despertara Blancanieves, el príncipe le da un beso ¡en la boca!

- ¡Calle, calle, calle! -la pobre monja estaba escandalizada-Márchense a su sitio.

Risas por lo bajo...

- Pero Sor, ¡si besarse no tiene nada de particular! Mire, resulta que...

Sor Trinidad levantó la mirada severa, ni un atisbo de benevolencia
hacia nosotras se reflejaba en su rostro. La habíamos pifiado, y antes de que la chasca volase sobre nuestras cabezas, nos dispersamos rápidamente  hacia nuestros pupitres.

La chasca era un elemento disuasorio, a la vez que servia para llevar el ritmo del aprendizaje de las tablas de multiplicar:

- ¡Chac, chac, chac! ... Dos por una es dos, dos por dos cuatro, dos por tres seis. ¡Chac, chac, chac!... Esa era una forma de enseñar matemáticas, formando una larga fila, y dando vueltas alrededor de un círculo, chac, chac, chac. Pero no solo la función de la chasca era emitir un sonido rítmico, al compás del cual vociferábamos las tablas, también era el arma arrojadiza ante cualquier desmán, nuestro, de la cual la monja echaba mano,  aunque he de confesar que nunca daba en el blanco (no era el alma de las sores tan malvada).

Risas, juegos, mística unción ante el altar de la Virgen Milagrosa en el mes de María, alegre inocencia y cantos puros inflamados de amor.

Siento una ternura infinita ante el recuerdo de esos tiempos...

Es ciertamente arduo tratar de poner en un solo escrito todo un potencial de ideas sin que resulte tedioso y pesado para el lector, así que terminaré con un melancólico pensamiento dedicado a mis monjas, que deben estar todas con sus almidonadas tocas volando por el cielo.