17 marzo 2017

A la Verge dels Desamparats



Mire els teus ulls i em perc en la tendressa
de tant d`amor que amaga ta mirada
I es perque estás, Maria, enamorada
dels pobres fills perduts en la malesa.
Tú sempre, mare, estás amb la má estesa
perque no es perga cap dels que en tu esperen
i els aculls consolant en sa tristesa
cuant a contarte els seus dolors apleguen.

La pau que cuant te mire m'aconorta
caldejant-me al sentir-me desvalguda
puix sense tu, yo, Mare, estic perduda
i del teu cor voldria obrir la porta.
I alli, dins del teu cor, arrebuixada,
fuigir de tant de mal que al mon golpeja,
oblidant que hi ha odi, que hi ha enveja
i que la gent se sent desamparada. 

Pero tu estas ahi, i estas dien-me,
dolguda per la meua cobardia,
que el mal nos cmbatix amb apatia
que aixó es lo que els cristians tenim que entendre;
Que hem de voler en força, fins la vida
donar, si es  q `els  jermans la nesesiten
perque a Deu els cobarts no li aprofiten
i tenim que tancar la carn ferida.

I yo em senc de sopte avergonyida
del hegoisme que al meu cor apreta
puix  vullc  donar-me  tota yo, completa,
i tambe pels  germans  donar  la  vida.
Aixina  que  per tu, Amparadora,
seré capaç  de  tot  lo  que  hem demanes
perque  eixe  amor  que dus  en  les  entranyes
et fa dels valencians acullidora.

18 febrero 2017

Desamor



Caminé sobre nubes y espumas
siguiendo tus pasos,
buscando tus besos....
deseando ese brillo en tus ojos,
tan negros, tan negros
que a mis negras penas no ponen remedio.
Eres el que ocupa mi todo por dentro.


El camino que marca mi vida
y todo mi credo.
 El aire que aspiro.
El agua que bebo 
y aunque quiera, no puedo arrancarme
ese sentimiento.
Anoche, en mi cama te noté muy lejos. 
Estabas conmigo, juntito a mi cuerpo,
juntos ¡qué ironía!
porque no te siento...
Estabas ausente, en otros parajes, en otros momentos.
Y... no quiero, no quiero a un extraño
dentro de mi lecho.


 Que difícil no poder gritarte 

cuando te contemplo...
¡Por qué no me miras!
¡por qué ese desprecio!


Y me muerdo los labios con rabia, de ser tan cobarde,

y guardar silencio.


En mis noches de ojos cansados,

llenos de desvelos,
he pensado decirte que vueles,
que vueles muy lejos,
que nunca en mi vida te encuentre de nuevo.


Pero callo siempre.

Callo, porque pienso,
que quizás la suerte
te vuelva más bueno.
porque yo, olvidarte,
no sé como hacerlo...


................................................................................................

Ha pasado el tiempo de penas y lágrimas.

Ha pasado el tiempo...
Y ahora, me río,
se ensancha mi alma,
se enciende mi aliento,
otras ilusiones
levantan mi vuelo.
Y se agranda mi espacio hasta un límite,
que borra recuerdos. 






12 enero 2017

POEMA A UNA ROSA BLANCA







Blanca visión, sublime y candorosa
bebiendo de las gotas de rocío.
Desafiando del invierno, el frío,
expandes tu perfume pudorosa.
tan elegante, fina y orgullosa,
erguida, sobre el tallo que te admira,
tembloroso por miedo de perderte,
fiel paladín, se inclina, levemente,
hacia una fuente que a mojarte aspira.
Nadie que te admiró quiere arrancarte,
del pedestal que te erigió el destino.
Solo de lejos quieren contemplarte,
y acariciar tus pétalos de armiño





18 agosto 2016

Cuando duermes





La noche está bajando lentamente
envolviendo de sombras tu figura
e indolente se apoya en tu cintura
y se alarga para besar tu frente.
Tú estás dormida ya, indiferente,
abrazas tu almohada con ternura,
quizá soñaste en mi.....
quizá es locura....
y en tu sueño, tal vez no esté presente.


Quiero acercarme a ti. Quiero decirte
ahora que navega tu inconsciencia,
que no debe turbarte mi presencia
que nunca haría nada para herirte.


La sombra esquiva,
de pronto se ha esfumado.
Tiñe de plata la luna tu aposento,
es todo en rededor mudo silencio
y el fuego que arde en mi se ha reavivado
al oír el murmullo de tu aliento.





17 mayo 2016

"Las dos hermanas"



Un recuerdo aflora en el momento que aprietas el botón de la memoria. Solo has de querer abrir ese escondrijo en donde se apiñan, esperando ser desempolvados. Rebuscas, rebuscas y al fin aparece ese especial momento vivido en algún punto de tu anodina existencia, pero que ha sido para ti algo inaudito, excitante, maravilloso, emocionante, por lo que ha permanecido, a pesar del tiempo, lleno de frescura, colorido, y, extrañamente límpido. Tanto material dispuesto a ser extraído es difícil de seleccionar. A ver, a ver...."Las dos hermanas".

Invierno...., huele a humedad, a frío. La chimenea ilumina un pequeño espacio que no abarca toda la estancia, quedando en penumbra el resto de la sala. Los troncos de leña que se apiñan en la chimenea arden con alegría emitiendo un armonioso sonido que rompe el silencio producido por el comentario de mi abuela:

- "Os contaré la historia de las dos hermanas y el Ecce Homo"-.

Yo, sentada en el suelo con la cabeza apoyada en el halda de mi abuela, en una postura verdaderamente cómoda para mi, me apretujé, buscando el refugio que evidentemente iba a necesitar por el miedo que sentiría ante las ya conocidas narraciones de mi abuelita. Sonó dulce la voz comenzando el relato:

- "Ellas pertenecían a la burguesía de la ciudad. Su economía era abultada y podían permitirse el deseo que hacia tiempo anhelaban. Poseer una imagen del Cristo de tamaño natural, igualito, igualito, que el Ecce Homo de la Iglesia que salia en la procesión del Viernes Santo. Era un sueño tanto tiempo acariciado, que ya se hacía imprescindible el conseguirlo y decidieron realizarlo ya"-.

Aquí,  la voz de mi abuela se engoló dándole solemnidad a la historia.

- "Emocionadas con la idea decidieron encargar al momento, sin demora, la talla del Cristo que tanto anhelaban. Pasado un tiempo prudente, les llegó la noticia de que su encargo estaba ya terminado y que en breve lo recibirían en casa. Un recatado e indescriptible entusiasmo llenó sus tristes y solitarias vidas. ¡Por fin! El deseo tanto tiempo acariciado en sus corazones de solteronas faltas de amor iba ha hacerse realidad.

La casa fue revuelta de arriba abajo. Escogieron la sala mas coquetona de la casa y prepararon un pequeño altar donde colocar la preciosa imagen del Cristo.
Llegó el momento... Unos operarios del taller, depositaron la bella imagen de un Ecce Homo de tamaño natural sobre el altar que a propósito para la ocasión, habían preparado. Su estatura era la de un hombre de talla media, envuelto en un sudario y cubriendo sus hombros un manto rojo. La corona de espinas coronaba su cabeza inclinada y su cabello cubría su hombro desnudo. Los pies descalzos reposaban sobre un cojín de dorada seda.  Una vara de cedro en la que se apoyaban sus delgadas manos de hombre joven y martirizado completaba el conjunto.
Las dos hermanas lo miraban embelesadas, contemplando el realismo de la talla. El pelo caía sobre el rostro que se inclinaba hacia el suelo. Sus parpados entornados le imprimían un aspecto de dolor que conmovía el alma. Era un hombre desvalido.
Las dos hermanas lo contemplaban enternecidas. Aunque era algo tarde para ellas, acostumbradas a retirarse pronto a sus dormitorios, quisieron sacar sus breviarios y orar un ratito...
Nada se movía en la estancia. Un piadoso silencio, solamente roto por el susurrar del rezo. Como los párpados ya se cerraban vencídos por el sueño, decidieron dejar ya la oración. Una última mirada y pensaron mientras lo contemplaban: "No hemos de olvidar  felicitar a D. Herminio por la labor bien terminada y el realismo logrado. ¡hasta  la melena parecía estar empapada de sudor...!
La ceremonia de la despedida empezó. La mayor se inclinó sobre los pies descalzos de la imagen y posó sus marchitos labios con reverencia. Un escalofrío intenso recorrió su espalda: aquellos pies estaban calientes y no era madera lo que besó sino carne caliente y palpitante.
Casi paralizada de terror, agarro silenciosamente a su hermana por el codo, después de haber besado también los pies, y empujándola cerró la sala con doble vuelta de llave.

- ¿No has notado nada?- le preguntó.Lo que a continuación hicieron era lo lógico. Llamaron a los gendarmes por medio del sereno del barrio, quienes encontraron al ladrón, bajado ya del altar. Esperaba a que el silencio reinase en la casa para avisar al resto de la banda, que aguardaban su señal, y desvalijar la vivienda y las arcas de las pobres y ancianas señoras"-.
Blanca como un lirio asintió con la cabeza:
- ¡Estaba caliente! No es una imagen: ¡es un hombre!.


Calló mi abuela, dando por terminada la historia, cuando mis párpados habían llegado a su máxima resistencia y hacían grandes esfuerzos para mantenerse abiertos. Soñé con estatuas saltando, señoras ancianas corriendo despavoridas, gendarmes atacando... pero fue plácido mi sueño, porque la cadenciosa voz de mi abuela era armoniosa y susurrante, invitando a caer en los brazos de Morfeo.


María Ángeles Morera Serrano.

18 marzo 2016

La Quimera (Cuento)

Erase cierta vez una Quimera
que en cabeza infantil se debatía...
- ¡Quiero ser realidad, no fantasía...!
- ¡Tu empeño es imposible compañera!
... Sin cesar la Razón le repetía.

Pero terca a su vez, la Fantasía,
de la Razón los lógicos conceptos,
cegada en su ilusión le rebatía.

- Ejemplos mil, te voy a dar hermana,
de quimeras que realidad se hicieron,
y no ocurrió muy lejos, que en España
te diera yo razón los que existieron.


¿No llegó a ser, en Ávila, Teresa
en el alborear de su existencia,
lo que su loco corazón sentía, 
y vio en el Tormes reflejado un día
la pluma que a su Dios tanto dijera,
al morir por amor, pues no moría?

- ¿Y no fueron de turcos, si no de almas
las conquistas con que soñó atrevida.
Y en  suspiros de amor pasó su vida
hasta que en Alba vio su luz postrera,
y recobró al fin la dulce calma?


- Isabel de Castilla soñó un día
la unidad de una tierra troceada,
y aun siendo una mujer tuvo la hombría,
con esfuerzo y tesón, fe y valentía,
reuniendo las piezas  deseadas,
de rehacer la España que quería.


- Han pasado los siglos y otros sueños
una monja albanesa conseguía:
Ser la Luz de Jesús, que le pedía
darse a los pobres con ardor y empeño.
Y en la India gastó toda su vida,
Teresa de Calcuta por su dueño.

Calló por fin su voz la Fantasía
y viendo la Razón, inteligente,
que no hallaba argumento convincente
para apelar lo que en su mente había,
asimiló lo que empuja a la gente 
a cambiar su temor por osadía.



María Ángeles Morera Serrano

25 noviembre 2015

Historia de Pepote


Era Pepote un zagal
robustote y bonachón,
que a cuestas con su zurrón
marchaba hasta el Zigarral.

Seguíale hermoso can
y no era de extraño ver
que a la hora de comer
partiera con él su pan.

Y es que Pepote tenía
un gran cariño al perrazo
y siempre se les veía
desde que apuntaba el día,
triscando por el ribazo.

Y así, cantando el zagal,
ladrando el perro tras él 
juntos niño y animal,
sentíanse por igual
unidos en el querer.

Era pastor y gustaba 
de llevar al Zigarral
al rebaño que cuidaba,
 mientras el can vigilaba,
el zagalillo soñaba
recostado en un nogal.

Cuentan que un día el zagal
en un pantano cayó,
y el perro, pobre animal
con coraje y con ternura
con sus dientes lo arrancó
de aquella muerte segura.

Nunca al colegio accedió,

huérfano desde pequeño,
jamás tuvo ningún dueño,
la vida es quien le enseñó

Y así, vivían contentos
asumiendo su pobreza,
no les importaba el tiempo,
el monte era su elemento,
su bien, la naturaleza.

Cuando en la noche asomaba 
su blanca cara la luna,
al pobre hogar regresaban,
poco a la vida pedían
con poco se conformaban.

Una mañana dichosa,
se le abrió el cielo al zagal,
un ángel en forma humana 
de hermosura soberana,
de dulzura sin igual.

Se le acercó sonriente,

y el corazón se paró.
Su voz de cristal turbada
le envolvió con la mirada
y tímidamente habló:

No sé por dónde he venido,
ni sé exacto donde voy.
Me he perdido de mi gente,
¿serías tan indulgente
de indicarme dónde estoy?

Se entrelazaron sus ojos,
fuego entre ellos pasó,
un amor tierno y hermoso
brotó, brotó, generoso
y a los dos los envolvió.

Fue un chispazo. Fue fugaz...
Todo en la vida es así.
Sólo un instante el rapaz,
se sintió fuerte y audaz 
y la quiso para sí.

Mas se impuso la razón,
que es la mejor compañera:
Da un portazo al corazón,
y olvida, que esta ilusión, 
sólo será una quimera.

Apretó fuerte los puños, 
y no la quiso mirar...
Te tienes que desviar
por ese largo sendero, le dijo
y con paso muy ligero
se volvió triste a su hogar.

Nunca en el amor cayó...,
es lo que dice la gente.
Solo el perro y el zagal
se van hacia el Zigarral
de la tarde en el poniente.