17 octubre 2014

El Mendigo de la Iglesia



El muro gris lo envuelve.
Se confunde su cuerpo con la piedra.
No sé si está dormido, si medita...
Tampoco sé si reza.
Tan solo sé que semeja amasado
su cuerpo con la piedra.

Hermético, encerrado en su mutismo,
sus ojos no desvelan lo que ven,
si es que ven, cuando a su lado,
un mítico fervor se representa.
Más de una vez, hermano, en tu silencio
yo me he sentido enferma.

No le he visto pedir,
quizá su mano no quiere estar abierta,
y en estático gesto permanece
cansada de la espera,
que se tendió mil veces, y mil fueron
negativas respuestas.

Vestido de silencio, encallecido,
su soledad sangrante
es algo que te escuece muy adentro.
Es respuesta apremiante,
eminente juicio,
decisiones tajantes.
Es voz que te interpela en lo más hondo,
hiriéndote la carne.

Pero él sigue allí, indiferente,
sereno en su pobreza,
seguro en el lugar que lo cobija,
(quizá sabe muy bien la preferencia
del Dueño del lugar),
quizás que piensa
que son más pobres los que le rodean.

Solo sé que mirando esa figura,
en la penumbra, diluida en ella,
apoyada en el muro, silenciosa,
sin saber si medita, duerme o reza,
he sentido vergüenza en lo profundo,
me he sentido raquítica y pequeña.


María Ángeles Morera Serrano


10 octubre 2014

La Calle (Canción)


La calle en el verano, desierta por la gente,
me obliga a transitarla con temor.
Deseo con el alma, doblar la esquina y verte,
pero eso es imposible hoy, amor.

Espero en el otoño, volver a reencontrarte,
no puedo concebir que no sea así.
Ayer soñé contigo: solo con recordarte
repito a cada instante, piensa en mi.

Se que la despedida ha sido amarga.
Se que tu no querías, yo tampoco,
pero la vida misma ha conseguido,
rompernos poco a poco.

Ayer perdí tu rumbo, no supe comprenderte,
olvídalo si puedes, piensa en mi.
No existe en mi memoria razón para ofrecerte,
solo sé que me pierdo hoy sin ti.


Mª Ángeles Morera Serrano

07 octubre 2014

A Ese Ángel Desconocido





Cuando contemplo el mundo en el que habitas,
el vientre de tu madre,
y sabiéndote cerca, aún no puedo
siquiera adivinarte.
Cuando le rezo a Dios por ti pidiendo,
deseando abrazarte,
te estoy diciendo ya cómo te quiero,
cuánto gozo tan solo con soñarte,
cómo estoy deseando con mis cantos
dormirte y arrullarte,
besar tu linda piel con tiernos besos
y en mi pecho acunarte.



A MI NIETA MARTA

Como una flor abriéndose a la vida
te has metido en la mía en un instante
perfumando de olor a enredadera
mi corazón amante.

Como un amanecer, una alborada
sonrosada y brillante
has llenado de luz todos mis días,
me has hecho tan feliz que el no abrazarte
es para mi un tormento que no quiero
ni puedo imaginarme.

Tu presencia adorada abre a mis ojos,
caminos de ternura inenarrables.
No dejes de quererme, que la noche
de mi vida se haría insoportable.

 
María Ángeles Morera Serrano

14 septiembre 2014

El Grito de África




¡Gritad dunas!, ¡gritad vientos!
¡Grita, sol abrasador!
¡Vieja arena del desierto,
acalla el triste lamento
de los hijos del dolor!

Muy lejos de su agonía
la tierra libre veía
la angustia ajena pasar,
rotas las carnes y el alma
con esa terrible calma
del hombre triste al andar.

Está la esperanza alerta
por ver abierta la puerta
que lo invita a confiar
y está tendida la mano
de aquél que se siente hermano
dispuesto siempre a ayudar.

Libres de toda codicia
no sospechan la avaricia
del engaño embaucador
y la Arcadia prometida
ha destrozado sus vidas
y ha mermado su valor.

¡Mirad!, ¡mirad la alambrada!
¡Ya cercana está la entrada
que da la felicidad!
Y el vigilante, a la espera:
¡Que nadie se quede afuera!
¡Que alcance la libertad!

María Ángeles Morera Serrano

13 septiembre 2014

Cuando Te Ví Cruzar




Cuando te vi cruzando
de mi vida la puerta
sentí todo mi cuerpo
ponerse alerta.

Sembraste de caricias
mi verde huerto,
arrancando a puñados 
todo lo muerto,
que dulce brisa
es para el alma triste
tu fresca risa.

Tu mirada me besa
poquito a poco
mientras mis labios sienten 
deseos locos.

Dilo, no calles,
que mi corazón muere
y tu lo sabes.

María Ángeles Morera Serrano

08 agosto 2014

Resurgir de nuevo


Cuando todo termina
cuando todo se ha ido,
cuando tan solo en soledad te envuelves
y caes en la noche perene del olvido
y sientes que la angustia el corazón te muerde,
repite una y mil veces
que el ciclo no se acaba
que a una noche sucede siempre un amanecer,
y vuelca tus anhelos,
y vuelve tu mirada
hacia esa joven vida
que te ha de suceder.

Verás que en ella surge
pujante tu sonrisa,
que en esa savia joven
te sientes renacer
como "fénix" que emerge
de su propia ceniza,
surcando rumbos nuevos,
bebiendo nuevas brisas
y alcanzarás las metas
que soñabas ayer.

Y luego, en la nostalgia
de ese tiempo remoto
cuando en la lejanía
veas tu propio ser,
fantasma del recuerdo
de un pasado borroso
cabalgando en deseos
de ser igual que ayer.

Sentirás que esa vida
que ya no palpitaba,
aferrada al deseo
de volver a querer,
la sientes hoy vibrante,
gozosa, ilusionada,
prendida en un capullo
que has visto florecer.

Y entonces, en tu carne
hecha anhelos dormidos
contemplando esa aurora
que empieza a despuntar,
brotará la alegría
tanto tiempo en olvido
y por nuevos senderos
tendrás que caminar.
Serás sombra en su huerto,
espejo a su mirada,
buril para su joven
arcilla modelar,
libro abierto a sus dudas,
tu pecho su almohada
en donde pueda siempre
sus penas descargar.
Para sus alegrías
serás campana al viento
que tañerá gozosa esa resurrección
y al beber en la fuente
de tus conocimientos
empapada en ternura
sabrás darle tu aliento,
mitigar desencantos,
curar su corazón.



María Ángeles Morera Serrano

02 agosto 2014

Esperanza


Tú que miras la vida sin aliento,
tu que piensas que nada esperas ya,
porque en ti hay algo que quedose yerto,
y sola tu alma está.
Escarba en tus recuerdos,
busca en ellos algo por qué bregar:
mientras aliente en ti un soplo de vida
la debes de gozar.
Que tu playa no inunde el desaliento,
no pienses que tu barca ya encalló,
que parose tu rosa de los vientos,
que todo terminó.
Mientras sepas forjar una sonrisa
que engendre una ilusión,
mientras puedas gozar de cualquier cosa
de las que Dios creó.
y aspires el perfume de una rosa
y puedas entonar una canción
y acaricies a un niño y a un anciano,
puedas darle calor...
Mientras busques la fe y en Dios confíes
y sepas esperar,
tendrás horas de paz en tu camino,
sabrás por qué luchar.


María Ángeles Morera Serrano