18 marzo 2016

La Quimera (Cuento)

Erase cierta vez una Quimera
que en cabeza infantil se debatía...
- ¡Quiero ser realidad, no fantasía...!
- ¡Tu empeño es imposible compañera!
... Sin cesar la Razón le repetía.

Pero terca a su vez, la Fantasía,
de la Razón los lógicos conceptos,
cegada en su ilusión le rebatía.

- Ejemplos mil, te voy a dar hermana,
de quimeras que realidad se hicieron,
y no ocurrió muy lejos, que en España
te diera yo razón los que existieron.


¿No llegó a ser, en Ávila, Teresa
en el alborear de su existencia,
lo que su loco corazón sentía, 
y vio en el Tormes reflejado un día
la pluma que a su Dios tanto dijera,
al morir por amor, pues no moría?

- ¿Y no fueron de turcos, si no de almas
las conquistas con que soñó atrevida.
Y en  suspiros de amor pasó su vida
hasta que en Alba vio su luz postrera,
y recobró al fin la dulce calma?


- Isabel de Castilla soñó un día
la unidad de una tierra troceada,
y aun siendo una mujer tuvo la hombría,
con esfuerzo y tesón, fe y valentía,
reuniendo las piezas  deseadas,
de rehacer la España que quería.


- Han pasado los siglos y otros sueños
una monja albanesa conseguía:
Ser la Luz de Jesús, que le pedía
darse a los pobres con ardor y empeño.
Y en la India gastó toda su vida,
Teresa de Calcuta por su dueño.

Calló por fin su voz la Fantasía
y viendo la Razón, inteligente,
que no hallaba argumento convincente
para apelar lo que en su mente había,
asimiló lo que empuja a la gente 
a cambiar su temor por osadía.



María Ángeles Morera Serrano

25 noviembre 2015

Historia de Pepote


Era Pepote un zagal
robustote y bonachón,
que a cuestas con su zurrón
marchaba hasta el Zigarral.

Seguíale hermoso can
y no era de extraño ver
que a la hora de comer
partiera con él su pan.

Y es que Pepote tenía
un gran cariño al perrazo
y siempre se les veía
desde que apuntaba el día,
triscando por el ribazo.

Y así, cantando el zagal,
ladrando el perro tras él 
juntos niño y animal,
sentíanse por igual
unidos en el querer.

Era pastor y gustaba 
de llevar al Zigarral
al rebaño que cuidaba,
 mientras el can vigilaba,
el zagalillo soñaba
recostado en un nogal.

Cuentan que un día el zagal
en un pantano cayó,
y el perro, pobre animal
con coraje y con ternura
con sus dientes lo arrancó
de aquella muerte segura.

Nunca al colegio accedió,

huérfano desde pequeño,
jamás tuvo ningún dueño,
la vida es quien le enseñó

Y así, vivían contentos
asumiendo su pobreza,
no les importaba el tiempo,
el monte era su elemento,
su bien, la naturaleza.

Cuando en la noche asomaba 
su blanca cara la luna,
al pobre hogar regresaban,
poco a la vida pedían
con poco se conformaban.

Una mañana dichosa,
se le abrió el cielo al zagal,
un ángel en forma humana 
de hermosura soberana,
de dulzura sin igual.

Se le acercó sonriente,

y el corazón se paró.
Su voz de cristal turbada
le envolvió con la mirada
y tímidamente habló:

No sé por dónde he venido,
ni sé exacto donde voy.
Me he perdido de mi gente,
¿serías tan indulgente
de indicarme dónde estoy?

Se entrelazaron sus ojos,
fuego entre ellos pasó,
un amor tierno y hermoso
brotó, brotó, generoso
y a los dos los envolvió.

Fue un chispazo. Fue fugaz...
Todo en la vida es así.
Sólo un instante el rapaz,
se sintió fuerte y audaz 
y la quiso para sí.

Mas se impuso la razón,
que es la mejor compañera:
Da un portazo al corazón,
y olvida, que esta ilusión, 
sólo será una quimera.

Apretó fuerte los puños, 
y no la quiso mirar...
Te tienes que desviar
por ese largo sendero, le dijo
y con paso muy ligero
se volvió triste a su hogar.

Nunca en el amor cayó...,
es lo que dice la gente.
Solo el perro y el zagal
se van hacia el Zigarral
de la tarde en el poniente.

01 noviembre 2015

Las reuniones Parroquiales

Yo he pasado unas horas intensas
con el grupo al que estoy vinculada,
y en el cuarto de arriba, pequeño,
en parejas, feliz y apiñadas,
la gente venia
con la nueva lección preparada

Muchos años, un lunes tras otro,
una fuerte amistad se fraguaba.

Aquellos "Encuentros" 
que empezaron con una llamada
del Pastor , que convoca al rebaño,
presintiendo a su grey dispersada.

Once años, caminando juntos.
Once años, de vernos las caras,
algunas con sueño,
otras animadas,otras con deseos ,
de meterse por fin en la cama.

Y un amigo, que expone una duda...
y esa duda, que queda aclarada.
Y un tercero que tercia polémico
pues del Tema no se ha dicho nada.

Y uno que pregunta,
y otro que no habla
y otro que medita cerrando los ojos,
 siente que el cansancio puede con su alma.

Y aquel joven que cuenta sus cuitas,
¡ me daba una lástima!
el pensar que tan solo y contrito
llegaba a su casa...
sin que lo acogiesen unos tiernos brazos
y lo recibieran, con dulces palabras,
la que fuera su esposa algún tiempo
y lo abandonara

De esa historia, han pasado los años
pues los años pasan,
pero fueron fértiles 
curtiendo las almas.

30 agosto 2015

" Trò", un Perro Cantor



Yo tenia un perro llamado "Ling". Nos lo regalaron unos amigos aficionados a la caza. Ling era un cachorro de una de las camadas que tuvo una auténtica perra Setter. El padre, un D. Juan de pacotilla, ni  idea tuvimos de quien fue. Ling tenia una bella estampa perruna, sin duda heredada genéticamente de su madre.

Ling fue nuestro amor de niños, de mi hermano y mio, pero unos 
cambios y unos traslados de ciudad en mi familia, hicieron que mi padre tuviese que desprenderse de él, regalándoselo al conserje del cementerio, hombre solitario necesitado de compañía y de afecto al que le hacia falta tener un compañero de soledad.
Allí, entre flores y silencio, seguro que fue feliz ladrando a su 
gusto

Mi hermano y yo no quisimos repetir experiencia para no sufrir 
nuevamente el abandono del perruno amor.
Yo no he querido tener más mascotas en casa a quienes tomas cariño, pero un día, apareció mi nieta con Trò...


Trò, un cachorro de tres o cuatro meses cuando llegó a nuestro entorno, tiene un encanto especial.

Sin pretenderlo se apodera de tu corazón, ya ducho en afectos, cuando apoyando su morro en tus piernas, te mira con sus lánguidos ojos como diciendo ¡quiéreme! y ¿quién se resiste  a tan amorosa petición?

Ademas, Trò es cantor. Descubrimos su "amor" al arte al notar que cuando mi nieta, con su armoniosa voz, entonaba alguna canción, Trò elevaba su cuello y lanzaba unos agudos sonidos parecidos a la escala musical perfectamente reconocibles; do, mi sol, do...

Trò me ha reconciliado con mi rechazo a las mascotas, y su afición al canto me une más a él, pues la familia que canta unida, permanece más unida y sobre todo si entre sus miembros hay un perro que canta como los ángeles lánguidas melodías.

13 agosto 2015

¿Por qué?




¿Porqué estas triste, si al llorar hay alguien 
que vela tu tristeza?
¿Porqué si un hombro amigo te ha atraído, y apoyas tu cabeza,
te sientes solo?
Ya no hay sol en tus días? nada importa,
si estas lleno de luz que te calienta,
y a su calor deseas ver de nuevo erguida tu cabeza.
  


La vida es una senda retorcida, con quebradas y piedras,
en la que fácilmente te desplomas
rompiéndote en mil piezas.
Y sientes que no hay modo que de nuevo 
te levantes y emprendas
senderos que la felicidad esconden,
pudiendo estar muy cerca.


Muy cerca de esa dicha que tu intuyes,
y deseas  y   anhelas
y buscas con afán y con empeño
extenuado y sin fuerzas.


No te dejes vencer, nunca se ha dicho
del cobardes lindezas,
con firme voluntad hay que atajarlas,
no las lleves a cuestas.
Deshazte de ese lastre que te impide
ver que la vida es bella.













29 julio 2015

¿ Donde te ocultas?




Donde te ocultas Dios, que quiero hablarte?
susurrarte al oído cada día
lo que se  afana y pena el alma mía,
por confesar lo que supone amarte.

Supone la alegría de buscarte
en las pequeñas cosas de la vida
sin poseer más bien que la alegría,
de poderte sentir en cualquier parte.

Tu inundas cada hueco de mi mente
dándole consistencia a lo que existe.
Amar la Creación. Amar . Amarte.
Tan potente y profundo es el sentirte,
que más y más deseo percibirte,
y más y más deseo poseerte.



18 julio 2015

Recuerdos



                                            


Mi amiga Conchita tenía un patio en su casa. Este patio era un espacio de unos ocho metros cuadrados, adoquinado y limpio como una patena, vacío, sin macetas ni arriates que pudiesen obstaculizar nuestros juegos.

En la época de bonanza climática, Conchita, Isabel y yo, amigas íntimas desde la más temprana edad, desatábamos nuestra desbordante imaginación, y creábamos un espacio mágico en donde desarrollar nuestras ingenuas aventuras.

Tardes de ensoñación creyéndonos princesas de cuentos de Ándersen con las capas del colegio ceñidas a la cintura. Otras, éramos intrépidas ciclistas emulando a Deanna Durbin en su película más de moda, que montaba en bicicleta con sus compañeras y enamoraba al chico más guapo de la clase, lo que nos hacía desear estar en su piel y, a falta de bicicletas, utilizábamos las sillas de enea de la abuela, montando a horcajadas, con el consabido y lógico dolor de ingles al terminar el juego. Lógicamente no se movían, pero servían perfectamente a nuestro propósito.
Tantos recuerdos, tan sanos e inocentes que serian el hazme reír de los adolescentes actuales, tan adelantados todos.

La posguerra, no tenia para nosotras ninguna connotación de sentimiento trágico, ni positivo ni negativo, era algo que no entendíamos, ni padecíamos, lo que debemos agradecer a nuestros padres que evitaron el trasmitirnos su miedo y su dolor.

Trascurría nuestras vidas con la normalidad propia de la alegre inconsciencia de la poca edad.

Recuerdos, amables recuerdos que no se diluyen con el paso del tiempo y permanecen frescos,  nítidos en la memoria, pugnando por plasmarse en un escrito, para poderlos rescatar de algún modo, cuando se desee.

Recordar es revivir. Vivir cuantas veces te apetezca lo que en un tiempo te hizo feliz.